En el PSOE ya hablan de «fin de ciclo» y temen un calvario largo y dramático mientras Sánchez finge normalidad en Moncloa
La acumulación de resoluciones judiciales y policiales hunde al Gobierno en vísperas del inicio del ciclo electoral: «Va a ser la muerte a pellizcos».
«Va a ser la muerte a pellizcos», comenta un veterano diputado del PSOE al describir el tumultuoso panorama que enfrenta el partido. La acumulación de escándalos parece interminable.
En la Moncloa, el mensaje de Pedro Sánchez es de aparente normalidad, con miras a continuar hasta el 2027, como si nada perturbara su gobierno.
Sin embargo, los escándalos no cesan. Recientes detenciones de figuras como Ábalos, Koldo García, Leire Díez y Vicente Fernández proyectan una imagen de corrupción generalizada que complica la continuidad política.
Sánchez sostiene que todos los conflictos giran alrededor de este grupo, buscando distanciarse de Leire Díez y Vicente Fernández, aunque cada día resulta más desafiante.
En este clima, María Jesús Montero intenta desmarcarse, alegando ausencia de contacto con colaboradores cuestionados desde su salida de la SEPI.
A pesar de los reveses, Sánchez confía en que sus socios parlamentarios no impulsarán su caída para evitar una coalición de PP y Vox.
Los días son agotadores. Un informe de la UCO revela sobornos en diversos ministerios, y la dimisión de Javier Izquierdo tras una denuncia de acoso ahonda la crisis.
Ni un respiro
El día a día en el Gobierno se asemeja a un maratón sin descanso. Tras un acto de contrición ante Carles Puigdemont y la pérdida de votaciones cruciales, la tensión aumenta.
El temor entre los dirigentes sobre el impacto negativo en las elecciones es palpable, sumado a la inacción de la dirección del PSOE, generando un vacío notable.
Más detenciones
Se han producido detenciones que han desatado el desánimo. La SEPI, epicentro de la gestión empresarial pública, está en el ojo del huracán, afectando la confianza interna.
La conexión entre las tramas de Ábalos, Koldo, Cerdán, Leire Díez y Vicente Fernández pinta un cuadro de corrupción que el partido aún no ha logrado aclarar.
Sánchez intenta, sin éxito, desviar la atención con iniciativas como la memoria democrática. Su meta: aguardar hasta reabrir el Congreso en febrero.
Mientras tanto, las críticas desde su propio socio, Gabriel Rufián, plantean un nuevo desafío económico centrado en las dificultades de las clases bajas para llegar a fin de mes.
