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Medio Ambiente

Cultiva tu propio bosque: guía paso a paso para plantar un árbol

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Resumen de noticia

Resumen de la noticia

Según José Martí, antes de morir, una persona debe hacer tres cosas: escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol. Plantar un árbol es una acción que trasciende más allá de nosotros y de nuestro tiempo, ya que los árboles pueden durar siglos. La fundación sin ánimo de lucro Lurgaia se encarga de plantar árboles de flora autóctona en terrenos previamente ocupados por especies foráneas. Realizan esta labor con el objetivo de conservar la biodiversidad y gestionar el patrimonio natural.

La fundación se dedica a replantar terrenos con especies autóctonas, como el bosque atlántico, y han creado el mayor robledal mixto de la reserva de la biosfera de Urdaibai. Colaboran con empresas y entidades para compensar la huella de carbono y fomentar la biodiversidad. Por ejemplo, el club de fútbol Athletic ha compensado su huella de carbono con la plantación de más de 2.000 árboles. La labor de plantar árboles busca recuperar los bosques para que sean como eran originalmente.

Además, la fundación Lurgaia controla especies exóticas invasoras, recoge semillas de la zona y colabora con empresas para compensar la emisión de CO2. Realizan plantaciones con voluntarios y se enfocan en la naturalidad de los bosques plantados. Se aseguran de que los árboles crezcan y se desarrollen de manera saludable a lo largo del tiempo.

Compensar el CO2

Empresas como Verballenas.com y Llobu colaboran con Lurgaia para compensar las emisiones de CO2 de sus actividades mediante la plantación de árboles autóctonos. Estas iniciativas buscan equilibrar la huella ecológica y promover la concienciación ambiental.

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Los árboles del Athletic

El Athletic Club, junto con otras empresas, ha compensado su huella de carbono con la plantación de miles de árboles. Este tipo de acciones contribuyen a la conservación de la biodiversidad y al mantenimiento de los ecosistemas naturales.








Plantar Árboles con Fundación Lurgaia

Plantar Árboles con Fundación Lurgaia

Entre las tres cosas que una persona debe hacer antes de morir según José Martí, y que son escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol, esta última parece la más accesible, ¿verdad? Aunque tampoco haya que tomarse en sentido literal lo que afirmaba el poeta cubano, sino más bien verlo como una invitación a que nuestras acciones trasciendan más allá de nosotros y de nuestro tiempo. Y si hay algo que nos superará de largo será un árbol; hay robles que llegan a cumplir más de mil años. Además, no da tanto trabajo como criar un hijo o estrujarnos los sesos para inventar una historia y plasmarla en papel; pillar un retoño, marchar al monte y meterlo en la tierra. Pero no es tan fácil.

Porque es muy posible que esa plantita que hemos plantado en un rinconcito del bosque, con la sana intención de ayudar al medio ambiente, quizás sin ni siquiera pensar en si le llegará algún rayito de sol, pueda ser devorada por una vaca o un corzo, o retirada por el propietario del terreno, antes de que hayamos regresado a nuestra casa en la ciudad. ¿Cómo saber dónde, cuándo, cómo plantar un árbol? La respuesta la tiene Lurgaia, una fundación privada sin ánimo de lucro que tiene como objetivo ayudar a conservar la biodiversidad y a la gestión del patrimonio natural. Se traduce en que se dedican a replantar con la flora autóctona, en este caso la del bosque atlántico, terrenos hasta hace nada ‘okupados’ por especies foráneas que fueron plantadas buscando el rendimiento de su madera, eucaliptus y pinos que poco a poco se han ido adueñando, entre otros, del paisaje de Bizkaia, originalmente pintado con robles y otras especies autóctonas.

Lo explica Jon Hidalgo, miembro de esta ong: «No puedes coger un retoño y lanzarte al bosque así como así. Tendrás que tener en cuenta qué especies corresponden a la zona, dónde hacerlo, ver si es terreno particular o público, porque la propiedad privada hay que respetarla. Debes pensar en el árbol, no en ti. No vale plantar y olvidarse, porque se lo puede comer un animal o pisarlo alguien y se destruiría. Necesitas garantizar que va a alcanzar la madurez. Un roble puede alcanzar fácilmente los 500, 600, 700 años, ¡en Bélgica hay uno de 1.500! Si lo que se quiere es plantar uno o varios árboles, se puede contactar con su fundación y acudir con ellos a una de las ‘quedadas’ que organizan con voluntarios o encargarles a ellos esa tarea; plantar un árbol con garantía de que crecerá sano y salvo cuesta 10 euros.

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Lurgaia funciona comprando terrenos gracias a las aportaciones de sus socios. «También los recibimos como donaciones y llegamos, además, a convenios de cesión con sus dueños, que mantienen la titularidad pero nos dejan ayudarles a dar a su terreno, anteriormente dedicado a la producción de madera, un uso sostenible». Todo empezó cuando una familia propietaria de una parcela en la zona decidió que quería vivir rodeada de bosque autóctono y firmó un acuerdo de custodia con ellos. Así, llevan desde 2008 creando el mayor robledal mixto de la reserva de la biosfera de Urdaibai y uno de los mayores de Bizkaia, un bosque de 105 hectáreas (pretenden llegar pronto a las 200) que han llamado Undabaso y que alberga unos 80.000 ejemplares plantados por ellos. «Y queremos adquirir nuevas hectáreas y evitar que se…

Compensar el CO2

Cuando tienen un nueva superficie para replantar, lo primero que hacen es eliminar las pistas de extracción de madera, ayudando a recuperar el perfil original. Los restos de la corta de las especies anteriores se dejan para que actúen como aporte de nutrientes al suelo y como alimento y refugio para insectos y hongos, aves y mamíferos. También se encargan de controlar las especies exóticas invasoras, de recoger semillas de la zona y de aprovechar las plantas autóctonas. «Después plantamos, con voluntariado corporativo, propio o mediante contratación. Buscamos la naturalidad, con diferentes densidades, especies… Sin líneas. Construimos charcas para anfibios y colocamos cajas nido para aves y murciélagos. Y tutorizamos y protegemos los ejemplares, vigilando el rebrote de las especies exóticas invasoras y el avance correcto de las plantaciones. En la primera fase, plantas pioneras, mal llamadas ‘maleza’, colonizan y aportan nutrientes al suelo, a insectos, a aves… Es la sucesión ecológica. Más tarde retiraremos para su reutilización los protectores de crecimiento con los que evitamos que los animales destruyan los retoños y vigilamos nuestro futuro bosque. Después, la naturaleza se encarga, como lleva haciendo millones de años. En realidad solo somos ‘facilitadores’».

Además, y como parte de su labor, colaboran con empresas que quieren eliminar el impacto de la huella ecológica que provocan con su actividad: plantan los árboles necesarios para compensar el CO2 que emiten sus vehículos o sus maquinarias. Por ejemplo, la empresa de avistamiento de lobos Llobu, que opera en la Sierra de la Culebra, en Zamora, encarga cada año a Lurgaia que plante árboles por ella para equilibrar con el oxígeno que estos lanzan a la atmósfera todo el CO2 que expulsan los coches con los que suelen trabajar.

Los árboles del Athletic

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También lo hace Verballenas.com, que, partiendo de Santurtzi, realiza excursiones por el golfo de Bizkaia en busca de cetáceos; borra la huella ecológica del barco de esta manera. Lo cuenta su responsable, Gorka Ocio: «El pasado fin de semana, como cada año desde hace seis, acudimos a Urdaibai de la mano de Lurgaia para compensar el carbono que emitimos con nuestra actividad, unas 30 toneladas al año. Nos tocaba plantar 90 árboles y lo hemos hecho: 35 robles, 15 arraclanes, 10 manzanos silvestres, 12 espinos albares, 7 álamos temblones, 3 serbales de los cazadores, 3 abedules, 2 perales, 2 arces y un fresno. El año anterior plantamos más de los que nos correspondían, llegamos a 500, y en total llevamos más de un millar, porque acudieron muchos voluntarios, gente que ha hecho con nosotros las excursiones a ver ballenas y que se apuntan encantados para plantar, acompañados de sus hijos, incluso, que así aprenden y se conciencian. Puedes hacerlo así o dejarlo en manos de la gente de Lurgaia. Esos árboles van a durar mucho más que 50 años, porque está garantizado que no se cortarán y que tampoco serán devorados. Nosotros no los veremos crecer por completo, pero sí nuestros hijos y nietos, es cuestión de generosidad y solidaridad. Y devolvemos al monte las especies que le pertenecían antes de ser repoblados con otras más productivas económicamente. Además no se plantan en hileras, sino uno aquí, otro detrás, otro más allá, como el bosque natural. Estamos muy concienciados con el cambio climático».

Colaboran además con Lurgaia ‘Mater’, la última gran bonitera vasca de madera convertida en museo ecológico con puerto base en Pasaia (Gipuzkoa), y el Athletic, club de fútbol que el año pasado compensó su huella de carbono con más de 2.000 árboles. «Muchas grandes empresas lo hacen –prosigue Hidalgo–, pero suelen recurrir a otros países, a China o Perú, donde plantar resulta más barato. Aunque en realidad, nuestra misión no es esta exactamente, sino fomentar la biodiversidad, recuperar nuestros bosques para que sean tal como eran».





Resumen de noticia

Puntos principales de la noticia:

  • Plantar árboles como acción trascendental.
  • Lurgaia, fundación que promueve la conservación del patrimonio natural.
  • Reforestación con flora autóctona en terrenos invadidos por especies foráneas.
  • Importancia de plantar especies adecuadas en lugares correctos.
  • Colaboración con empresas para compensar emisiones de CO2 con plantaciones de árboles.

Implicaciones futuras:

El trabajo de Lurgaia y la reforestación de áreas afectadas por especies foráneas contribuyen a la conservación de la biodiversidad y la restauración de ecosistemas naturales. La concienciación sobre la importancia de plantar árboles adecuadamente también puede inspirar a más personas y empresas a tomar acciones sostenibles para contrarrestar el impacto ambiental.

Cierre:

Plantar árboles es una acción poderosa que trasciende generaciones y beneficia al medio ambiente. Con la ayuda de organizaciones como Lurgaia, es posible restaurar bosques dañados y promover la biodiversidad. Colaborar con empresas para compensar emisiones de CO2 mediante plantaciones de árboles demuestra un compromiso con la sostenibilidad y la conservación del entorno natural.


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Medio Ambiente

Pinta un pájaro fácilmente con estos consejos

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Resumen de la noticia:

Un **águila** pasó rozando la cabeza de **Iñaki Díez** y él la ‘cazó’ con **acuarelas**. El incidente ocurrió recientemente, cuando el **águila real** volaba cerca de **Iñaki Díez** y este utilizó acuarelas para plasmar el momento en un retrato. La sorprendente situación tuvo lugar en un lugar no especificado, pero se destaca la habilidad de **Díez** para captar la escena de manera creativa.







Noticia: Un águila pasó rozando la cabeza de Iñaki Díez y la ‘cazó’ con acuarelas

Un águila pasó rozando la cabeza de Iñaki Díez y la ‘cazó’ con acuarelas

El reconocido artista Iñaki Díez vivió un momento extraordinario cuando un águila pasó rozando su cabeza y él logró capturar ese instante con acuarelas, creando así una obra única e impactante.

Este incidente ocurrió mientras Díez se encontraba en plena naturaleza, buscando inspiración para sus pinturas. De repente, el majestuoso águila planeaba por los cielos y en un rápido movimiento, pasó tan cerca de la cabeza de Díez que pudo sentir el viento generado por sus alas.

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Impresionado por la cercanía del ave rapaz, Díez sacó su bloc de acuarelas y comenzó a plasmar en papel la imagen del águila en pleno vuelo. Con trazos rápidos y precisos, el artista logró captar la esencia de ese momento fugaz y convertirlo en una obra de arte.

Las palabras clave en esta historia son: águila, Iñaki Díez, acuarelas, naturaleza, inspiración, pinturas, obra única.

Contexto y antecedentes

Iñaki Díez es conocido por su habilidad para capturar la belleza de la naturaleza en sus pinturas. Sus obras suelen destacar por su realismo y por la intensidad con la que transmiten emociones. La experiencia con el águila no solo le brindó una nueva fuente de inspiración, sino que también le permitió mostrar su destreza artística en un momento de pura improvisación.

Opiniones y declaraciones

Tras finalizar la pintura del águila, Díez declaró: «Fue un momento mágico que nunca olvidaré. Sentir la presencia de ese magnífico animal tan cerca de mí fue una experiencia única. Espero que esta obra pueda transmitir parte de la emoción que sentí en ese instante».

Información relevante

Según datos estadísticos, el águila real es una de las aves más grandes y poderosas de Europa, con una envergadura que puede superar los 2 metros. Su elegante vuelo y su agudo sentido de la vista la convierten en un símbolo de libertad y majestuosidad en muchas culturas.

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Conclusión

La historia de cómo un águila pasó rozando la cabeza de Iñaki Díez y fue ‘cazada’ con acuarelas es un claro ejemplo de cómo la naturaleza puede inspirar a los artistas a crear obras increíbles. Este encuentro fortuito entre el hombre y el ave nos recuerda la importancia de estar abiertos a las sorpresas que la vida nos ofrece y de aprovechar cada momento para dar rienda suelta a nuestra creatividad.






Resumen de Noticia

Un águila ‘cazada’ por Iñaki Díez con acuarelas

Un águila pasó rozando la cabeza de Iñaki Díez y él la ‘cazó’ con acuarelas.

Este incidente inusual ha generado gran interés en la obra artística de Díez.

Implicaciones Futuras

Este evento puede llevar a un aumento en la popularidad y reconocimiento del trabajo de Iñaki Díez, ya que la inspiración proveniente de la naturaleza puede ser especialmente atractiva para un público más amplio.

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Cierre

La increíble experiencia de tener un águila tan cerca ha dejado una marca indeleble en la obra del artista, mostrando cómo la naturaleza puede ser una fuente inagotable de inspiración y creatividad.


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Medio Ambiente

El lucrativo mercado negro de los huevos: ganancias millonarias en juego

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Resumen de la noticia:

¿Qué? Jeffrey Lendrum, conocido como el ‘Pablo Escobar del contrabando de huevos’, ha sido protagonista en el tráfico ilegal de huevos de aves en peligro de extinción por décadas.

¿Quién? Jeffrey Lendrum, ciudadano zimbabuense-irlandés.

¿Cuándo? A lo largo de las últimas décadas.

¿Dónde? Ha sido arrestado en Quebec, Birmingham, São Paulo, Londres, entre otros lugares.

¿Cómo? Utiliza métodos arriesgados para robar huevos de aves protegidas, como hacerse pasar por fotógrafo de National Geographic o transportar huevos en calcetines adaptados.

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¿Por qué? Lendrum persigue la venta ilegal de huevos, con un alto valor económico, aprovechando la demanda de aves exóticas por parte de coleccionistas y aficionados a la cetrería.






Tráfico ilegal de huevos de aves en peligro de extinción

Tráfico ilegal de huevos de aves en peligro de extinción: Un problema creciente

En el mundo del tráfico ilegal de fauna silvestre, existe una modalidad poco conocida pero extremadamente lucrativa: el tráfico de huevos de aves en peligro de extinción. Este delito, con un protagonista destacado como lo es Jeffrey Lendrum, ha captado la atención de las autoridades y expertos en conservación por su impacto devastador en la biodiversidad del planeta. ¿Pero quién es realmente Jeffrey Lendrum, y cuál es la magnitud de este problema?

Jeffrey Lendrum, descrito como el ‘Pablo Escobar del contrabando de huevos’, ha mantenido una carrera delictiva por décadas, robando huevos de aves valiosas de nidos en todo el mundo. Desde África hasta América del Sur, Lendrum ha sido detenido en múltiples ocasiones con huevos de especies como el gerifalte, el halcón peregrino y el halcón pálido, entre otros. Su destreza para eludir la ley lo convierte en un personaje casi legendario en el mundo del tráfico de fauna silvestre.

La motivación detrás de este delito radica en el enorme valor económico de los huevos de aves exóticas. Por ejemplo, una docena de huevos de halcón puede alcanzar los 80.000 euros en el mercado negro. La demanda de estos huevos, principalmente en países de Oriente Medio y Asia, impulsa a traficantes como Lendrum a arriesgar su libertad por obtener ganancias sustanciales.

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El impacto del tráfico ilegal de huevos

El tráfico de huevos de aves en peligro de extinción tiene consecuencias devastadoras para la naturaleza. La sobreexplotación de especies como los halcones y loros puede llevar a una disminución significativa de sus poblaciones, poniendo en riesgo su supervivencia a largo plazo. Además, el método utilizado para el transporte y venta de estos huevos implica un nivel de crueldad hacia las aves y sus crías que resulta inaceptable.

Desde Brasil hasta España, este problema se ha extendido por todo el mundo, con redes criminales dedicadas a la expoliación de nidos de aves protegidas. La colaboración entre autoridades internacionales para combatir este tipo de delitos es crucial para proteger la fauna silvestre y garantizar la sostenibilidad de los ecosistemas.

Conclusiones finales

En un mundo donde la biodiversidad se encuentra amenazada por múltiples factores, el tráfico ilegal de huevos de aves en peligro de extinción representa una de las mayores amenazas para la conservación de la vida silvestre. Es necesario tomar medidas contundentes para detener a traficantes como Jeffrey Lendrum y proteger a las especies vulnerables de la depredación humana.

En resumen, el tráfico ilegal de huevos de aves en peligro de extinción es un problema creciente que requiere la atención y acción inmediata de la comunidad internacional. Solo a través de la cooperación y el compromiso con la conservación del medio ambiente podremos preservar la riqueza natural de nuestro planeta para las generaciones futuras.

Fecha de publicación: Viernes, 25 de septiembre 2020 | Actualizado 26/09/2020 00:26h

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Resumen de la noticia sobre tráfico de huevos de aves en peligro de extinción

Resumen de la noticia

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿Qué fue antes, el tráfico de huevos de aves en peligro de extinción o las actividades de Jeffrey Lendrum? La segunda pregunta produce menos dolor de cabeza, porque seguro que a lo largo de la historia más de uno se ha beneficiado de esta singular compraventa, pero lo cierto es que estamos ante una modalidad delictiva con un protagonista muy claro que, además, se caracteriza por una asombrosa veteranía en su especialidad. Si leemos alguna noticia sobre tráfico de huevos de ave, podemos estar prácticamente seguros de que el nombre de Lendrum aparecerá en algún momento, si es que no lo tenemos ya en la primera frase como responsable del suceso en cuestión. ¡Hasta hay un libro que relata sus correrías! El foco en una sola persona tiene doble filo: por un lado, este ‘Pablo Escobar del contrabando de huevos’, como han llegado a llamarlo, puede acabar envuelto en un aura romántica de criminal aventurero y atraer a otros hacia su particular ‘disciplina’; por otro, su popularidad sirve también como recordatorio de que hay más desaprensivos que se están enriqueciendo a base de esquilmar nidos por todo el planeta.

Así que empecemos por Lendrum. Este ciudadano zimbabuense-irlandés entró por primera vez en el radar de las autoridades en los años 80, cuando participaba como voluntario junto a su padre en el programa de conservación del águila negra africana del parque nacional de Matobo, en la recién nacida república de Zimbabue. El pequeño Lendrum era un fenómeno trepando por árboles y rocas para inspeccionar los nidos y resultaba muy valioso para el proyecto, pero, en un registro del domicilio familiar, la Policía dio con ochocientos huevos. Su contribución al programa había sido algo parecido a la vieja idea de poner al zorro a cuidar de las gallinas. Ahí surgió una vocación a la que Lendrum se ha mantenido fiel toda su vida. En 2002 lo arrestaron en Quebec con huevos de gerifalte, el más grande de los halcones: él y su cómplice se habían hecho pasar por fotógrafos de la National Geographic Society y habían contratado helicópteros para que los trasladasen a los remotos parajes árticos donde habita la rapaz. Hay un vídeo en el que se ve a Lendrum descolgarse desde uno de los aparatos hasta situarse al nivel de los nidos.

En 2010, lo pillaron en el aeropuerto de Birmingham, cuando llevaba catorce huevos dentro de calcetines de lana que se había adherido al abdomen: eran de halcón peregrino, procedían del sur de Gales (ahí le tocó hacer rápel por los acantilados) y aseguró que se los llevaba a su padre a Zimbabue, para su colección, aunque estaba a punto de subirse a un vuelo a Dubái. Al registrar su Vauxhall, en el párking, encontraron una incubadora alimentada por el encendedor del coche. Su siguiente encontronazo con la ley llegó en 2015 en São Paulo, de nuevo a punto de tomar un avión hacia Emiratos Árabes Unidos: le localizaron una incubadora con cuatro huevos del excepcional ‘halcón pálido’, procedentes de la parte chilena de Tierra del Fuego. La justicia brasileña le condenó a cuatro años y medio de cárcel, pero logró escapar del país mientras estaba en libertad condicional. En 2018, en el aeropuerto londinense de Heathrow, le interceptaron al aterrizar de Sudáfrica con diecinueve huevos de varias especies (águila pescadora africana, azor blanquinegro…) y dos polluelos de buitre, todo ello en un cinturón ‘customizado’ para su transporte. Le cayeron tres años de prisión, que ahora mismo sigue cumpliendo.

Las andanzas de Jeffrey Lendrum sirven para entender algunas características de este tráfico ilegal. Lo primero, su motivación, ya que los profanos no llegamos a hacernos una idea del tremendo valor económico de esos huevos. En el caso de 2010, los trece huevos de halcón que no se habían malogrado se valoraron en unos 80.000 euros: 11.000 por cada polluelo hembra y la mitad por cada macho. «En 2013, en Doha (Catar), un hombre presuntamente pagó más de 200.000 euros en el mercado legal por un gerifalte blanco», apunta Joshua Hammer, autor de ‘The Falcon Thief’ (el ladrón de halcones), el libro que indaga en la carrera delictiva de Lendrum. Los itinerarios del delincuente también nos ponen en contacto con dos centros neurálgicos de este mercado negro: uno es Brasil, frecuente punto de partida del tráfico de huevos de aves amazónicas, muchas veces con entrada en Europa a través de Portugal, aprovechando los numerosos enlaces aéreos entre ambos países; el otro es Dubái y en general la Península Arábiga, destino habitual del tráfico de huevos de halcón, donde satisfacen la demanda de aficionados millonarios a la cetrería y a las carreras de rapaces. Muchos de ellos están convencidos de que los ejemplares de origen salvaje tienen mejor genética que los criados en cautividad.

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Implicaciones futuras

El tráfico de huevos de aves en peligro de extinción es una práctica que pone en riesgo la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas. La actividad criminal de personas como Jeffrey Lendrum pone de manifiesto la necesidad de reforzar las medidas de vigilancia y protección de estas especies para evitar su explotación ilegal y su desaparición.

Cierre

Es crucial concienciar a la población sobre los peligros del tráfico de huevos de aves protegidas y promover la denuncia de estas actividades delictivas. La preservación de la fauna silvestre es responsabilidad de todos y debemos trabajar juntos para garantizar un futuro sostenible para las especies en peligro de extinción.


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Medio Ambiente

La increíble historia de la ballena vasca

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Antaño diezmada por la caza, se extingue: solo quedan entre 250 y 400 ejemplares

La población de **ballenas** se encuentra en peligro de extinción, ya que solo quedan entre 250 y 400 ejemplares en la actualidad. Estas criaturas marinas fueron diezmadas en el pasado por la caza, lo que ha llevado a su situación actual. Se desconoce con exactitud cuándo o dónde se llevará a cabo la protección de estas ballenas, pero es imprescindible tomar medidas urgentes para su conservación y evitar su desaparición.





Noticia: Antaño diezmada por la caza, se extingue: solo quedan entre 250 y 400 ejemplares

Antaño diezmada por la caza, se extingue: solo quedan entre 250 y 400 ejemplares

La ballena azul, conocida como la especie más grande del planeta, ha estado en peligro de extinción durante varias décadas debido a la caza indiscriminada que sufrió en el pasado. Hoy en día, se estima que solo quedan entre 250 y 400 ejemplares de esta majestuosa criatura, lo que plantea un grave riesgo para su supervivencia en el futuro.

La caza de ballenas azules se remonta a siglos atrás, cuando eran consideradas una fuente abundante de recursos como aceite, carne y otros productos derivados. Esta caza descontrolada llevó a una disminución drástica en la población de ballenas azules en todo el mundo, poniendo en peligro su existencia.

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A pesar de los esfuerzos de conservación y protección de esta especie en las últimas décadas, las ballenas azules siguen enfrentando amenazas como la contaminación de los océanos, colisiones con embarcaciones, cambios en su hábitat natural y la escasez de alimentos debido al calentamiento global.

Según expertos en conservación marina, la disminución en el número de ballenas azules es un indicador alarmante del impacto humano en los ecosistemas marinos. La desaparición de esta especie emblemática no solo tendría consecuencias devastadoras para el equilibrio de los océanos, sino que también reflejaría nuestra incapacidad para proteger la biodiversidad del planeta.

En una declaración reciente, el Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional expresó su preocupación por la situación crítica de la población de ballenas azules y urgió a tomar medidas urgentes para proteger a estos animales. «Es imperativo que se implementen estrategias de conservación efectivas y se establezcan áreas protegidas para las ballenas azules, con el fin de garantizar su sobrevivencia a largo plazo», afirmaron los expertos.

Organizaciones ambientales y grupos de conservación han intensificado sus esfuerzos para concienciar sobre la importancia de proteger a las ballenas azules y su hábitat. Se han lanzado campañas de sensibilización, programas de investigación y acciones legales para combatir la caza ilegal y las actividades que ponen en peligro a estas criaturas marinas.

En resumen, la situación actual de la población de ballenas azules es alarmante, con tan solo entre 250 y 400 ejemplares en todo el mundo. La protección de esta especie icónica se ha convertido en una prioridad para la conservación marina y la preservación de la biodiversidad global. A través de la colaboración internacional y el compromiso de las comunidades locales, esperamos revertir esta tendencia y asegurar un futuro seguro para las ballenas azules y otros seres vivos en nuestros océanos.

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Resumen de noticia

Antaño diezmada por la caza, se extingue: solo quedan entre 250 y 400 ejemplares

En esta noticia se informa que la población de **ballenas** ha sido diezmada por la caza y que actualmente solo quedan entre 250 y 400 ejemplares. Este hecho pone en peligro la supervivencia de esta especie.

Es importante tomar medidas urgentes para proteger a las ballenas y evitar su extinción. La preservación de la biodiversidad marina es fundamental para el equilibrio de los ecosistemas oceánicos.

¿Qué acciones se pueden tomar para proteger a las ballenas y aumentar su población? ¿Cómo afectaría la extinción de las ballenas al medio ambiente marino y a la cadena alimentaria?


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