¿Qué?
Carlos de Prada, presidente del Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental (Fodesam), alerta sobre el problema que supone la contaminación por plásticos en los océanos y la ingesta de microplásticos por parte de peces y mamíferos marinos, que luego pasan a nuestra cadena alimentaria.
¿Cuándo?
Lunes, 4 de octubre 2021, 15:09.
¿Dónde?
La preocupación se centra en la contaminación de los océanos a nivel global.
¿Por qué?
El aumento exponencial de la producción de plástico, la presencia de sustancias tóxicas en estos materiales y la ingesta de microplásticos por diversas especies marinas plantean un grave problema para la salud ambiental y humana.
Impacto del plástico en la salud y el medio ambiente
Impacto del plástico en la salud y el medio ambiente
La problemática del plástico ha alcanzado proporciones alarmantes. Según Carlos de Prada, presidente del Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental (Fodesam), la contaminación de los océanos por plástico es un grave problema que afecta nuestra salud. En 1950 se produjeron 1,5 millones de toneladas de plástico, cifra que se elevó a 311 millones en 2015 y se espera que alcance 1.800 millones para el año 2050. Este aumento exponencial de la producción de plástico es alarmante y augura consecuencias devastadoras para el medio ambiente y la salud humana.
Los microplásticos, partículas diminutas de plástico, son ingeridos por peces y mamíferos marinos, incorporándose de esta forma a la cadena alimentaria. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), al menos 220 especies de peces, incluyendo lubinas, sardinas y atunes, han sido documentadas consumiendo estas partículas. Esta ingesta de microplásticos plantea un grave riesgo para la vida marina y eventualmente para los seres humanos.
Datos relevantes
- 8 millones de toneladas de plástico se vierten anualmente en el océano, conteniendo sustancias tóxicas y alteradoras hormonales.
- 1.800 millones de toneladas de plástico se espera producir en 2050, superando la cantidad de peces en los océanos. En 2014 se produjeron 311 millones de toneladas y en 1964 solo 1,5 millones.
- 220 especies de peces han sido comprobadas consumiendo microplásticos. La presencia de estas partículas en animales marinos es generalizada.
- 400 productos químicos se encuentran en los plásticos, y algunos, como ftalatos y metales pesados, pueden causar alteraciones hormonales y problemas de salud a largo plazo.
- Los microplásticos pueden fragmentarse en partículas de hasta la millonésima parte de un milímetro, aumentando así su capacidad de liberar sustancias tóxicas.
Según De Prada, los plásticos contienen una variedad de sustancias químicas complejas, muchas de las cuales pueden ser perjudiciales para la salud humana. La falta de transparencia en la industria del plástico dificulta conocer la composición exacta de estos materiales, lo que aumenta las preocupaciones sobre sus efectos adversos en nuestro organismo.
En una jornada titulada ‘Comiendo sin plásticos’, la Dra. Ethel Eljarrat, experta en Química, señaló la presencia generalizada de plásticos en los océanos y la posibilidad de exposición de los seres humanos a través del aire y la alimentación. Estudios indican que consumimos alrededor de 125,000 partículas de microplástico al año, y se han encontrado estas partículas incluso en las heces humanas.
Consejos para reducir la exposición a microplásticos
De acuerdo con la Dra. Ethel Eljarrat:
- Beber agua del grifo en lugar de en botellas plásticas puede reducir la exposición a microplásticos, ya que se ha observado que el agua embotellada contiene una cantidad significativamente mayor de estos contaminantes.
- Reducir o evitar el consumo de crustáceos y moluscos, ya que estas especies tienden a acumular microplásticos en su sistema digestivo.
Impacto en la salud humana
La acumulación de plastificantes organofosforados en el cerebro de delfines plantea preocupaciones sobre posibles efectos neurotóxicos en los seres humanos. Además, la transferencia de ciertos contaminantes de la madre al feto a través de la placenta es un fenómeno inquietante que merece mayor atención.
La WWF ha comparado la cantidad de plástico que ingerimos semanalmente con el tamaño de una tarjeta de crédito, destacando la urgencia de abordar este problema. La venta de frutas y verduras envasadas en plástico estará prohibida en España a partir de 2023, en un esfuerzo por reducir la sobreutilización de envases plásticos y combatir la contaminación.
Para evitar la contaminación adicional, se recomienda no calentar comida envasada en bandejas de plástico en el microondas, ya que esto puede facilitar la transferencia de componentes químicos del plástico a los alimentos.
Conclusiones finales
El impacto del plástico en la salud y el medio ambiente es una preocupación creciente que requiere acciones inmediatas y concretas. Reducir el consumo de plástico, promover prácticas sostenibles y fomentar la conciencia pública son pasos fundamentales para abordar este desafío global. Juntos, podemos trabajar hacia un futuro más saludable y libre de plástico.
Dice Carlos de Prada, presidente del Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental (Fodesam) e impulsor de la iniciativa Hogar sin Tóxicos, que no le gusta asustar ni alertar en exceso a la gente, pero una charla con él sobre el problema que el **plástico** supone ya para nuestra salud causa bastante alarma en el oyente. Los datos están ahí. La **contaminación** de los **océanos** por este motivo es muy preocupante pues es la vía más importante por la cual nos están llegando las sustancias tóxicas que contienen estos materiales.
Habla de ese ‘pseudoplancton’ sintético que ingieren peces y mamíferos marinos, incapaces de distinguir los microplásticos del auténtico plancton, pasando así a nuestra **cadena alimentaria**. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), son al menos 220 las especies –lubinas, sardinas, atunes…– que ingieren estas partículas. Pueden ser minúsculas, a veces de solo una millonésima parte de un milímetro.
Señala que suele hablarse de este grave asunto desde el punto de vista del problema físico que supone, «cuando encontramos una ballena con el estómago lleno de plásticos, también tortugas, focas o aves marinas». Los microplásticos no son tan visibles, pero ahí están, y de hecho, se han encontrado ya en las heces humanas, producto de la ingesta de esos peces.
Están llenos de sustancias químicas muy complejas –explica– y no sabes ni lo que llevan, porque el de los plásticos no es un sector que se caracterice precisamente por su transparencia a la hora de informar. Entre ellas, destaca, se encuentran **ftalatos**, **retardantes de llama**, **metales pesados**, **biocidas**, **parafinas cloradas**…
Preocupante es cuando habla de las «sustituciones lamentables». «Cuando se prohíbe un material, como el **bisfenol A**, las empresas lo sustituyen por otro del que no se han estudiado bien sus efectos, con lo que ese relevo puede llevarnos a algo mejor, a algo igual de malo, o incluso a algo peor».
Acaba de organizar la jornada ‘Comiendo sin plásticos’, donde han participado una docena de expertos en diferentes disciplinas. Es el caso de Ethel Eljarrat, doctora en Química y miembro del Instituto de Evaluación Ambiental e Investigación del Agua del Centro Superior de Investigaciones Científicas (IDEA-CSIC) en Barcelona. Confirma que los plásticos están distribuidos ya por todos los mares y océanos de nuestro planeta, «tanto en la superficie como en la columna de agua, y en el fondo marino, lo que conlleva que prácticamente todos los animales marinos pueden estar expuestos a su ingesta».
Todos nos acordamos de esa equivalencia que hizo la WWF de que semanalmente nos estamos comiendo tanto plástico como el de una tarjeta de crédito. Según esta organización medioambiental, la fuente más importante es el agua, tanto embotellada como del grifo, con grandes variaciones regionales. Y que de los productos consumibles estudiados, aquellos con mayor cantidad son los mariscos, la cerveza y la sal. Ethel Eljarrat explica si se puede hacer algo para evitarlo.
De Prada apunta otra recomendación, como la de evitar calentar en el microondas la comida preparada envasada en bandeja de plástico. Mejor poner el contenido en un plato: «Porque cuando calientas el plástico es mucho más fácil que sus componentes químicos pasen a la comida».
Ethel Eljarrat: No hay datos suficientes para determinar si, una vez en nuestro organismo, los microplásticos se eliminan o no. Parece ser que al menos una parte se va con las heces. Sin embargo, aunque entraran y salieran, eso no significaría que no puedan estar causando un efecto tóxico por esos aditivos químicos asociados.
Carlos de Prada señala que el problema es de tal magnitud que la recogida de residuos y el reciclaje son claramente insuficientes. El reciclaje es parte de la industria del plástico. La clave es reducir la producción y consumo de plásticos. En este sentido, la venta de fruta y verdura envasada en plástico estará prohibida en España para 2023 en negocios minoristas. Es una de las medidas del real decreto de envases y residuos que el Ministerio para la Transición Ecológica está ultimando, y que impulsará la venta a granel y el agua no embotellada.