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Bell arrasa en WWTR pero es traicionado por problemas en el motor
Chris Bell casi lo tenía en la bolsa, pero el destino le jugó una mala pasada
Christopher Bell llegó a World Wide Technology Raceway at Gateway con la confianza por las nubes después de su victoria en la Coca-Cola 600, pero las cosas no salieron como esperaba. Todo parecía indicar que esta carrera sería suya, con el coche más fuerte de todo el campo, pero a veces la suerte no está de nuestro lado, ¿verdad, destino?
Desde el principio, Bell demostró ser el hombre a batir, avanzando desde la cuarta posición hasta liderar en la vuelta 41 y llevándose la primera etapa. Las estrategias en constante evolución y algunas banderas amarillas hicieron que la segunda etapa fuera interesante, pero Bell volvió a adelantarse y recuperar el liderato cuando más importaba, sumando otro punto para los playoffs.
En la etapa final, Bell parecía destinado a repetir su hazaña, persiguiendo a Ryan Blaney por el liderato neto en la última tanda de paradas en boxes. Blaney se había adelantado al quedarse en pista mientras Bell y otros entraban a boxes. Las estrategias alternativas dejaron a Bell con neumáticos más frescos y el coche más fuerte a medida que se agotaban las vueltas.
Bell alcanzó a Blaney cuando faltaban menos de 30 vueltas para el final. Entonces comenzó a pasar al campeón defensor de manera metódica, intentando adelantarse una y otra vez hasta que finalmente parecía que se hacía con la delantera, pero el cruel destino tenía otros planes.
“Estoy fallando”, comunicó por radio. “Se acabó el juego”.
A partir de ese momento, todo lo que podía hacer era intentar terminar la carrera. Dio vueltas por el oval de 1.25 millas, minimizando los cambios y tratando de mantener el coche con vida hasta la meta.
En medio de esa odisea, Bell recibió una ayuda inesperada. Su compañero de equipo en Joe Gibbs Racing, Martin Truex Jr., quien había tenido problemas con un neumático desinflado que lo dejó varias vueltas atrás, se colocó detrás de Bell y empezó a empujarlo por las rectas, ayudándolo a llegar hasta el final.
Con la ayuda de Truex, Bell cruzó la bandera a cuadros en séptima posición. Daños minimizados.
“Fue increíble”, dijo Bell. “Creo que Martin nos salvó un top 10 en el día. Martin es un gran tipo”.
A pesar de todo, Bell logró cerrar el día de forma positiva. Sumó dos puntos para los playoffs y un buen total de puntos que le ayudará a escalar posiciones en la tabla de la temporada regular. Sin embargo, el piloto que ha llegado a la final en dos ocasiones se quedó con un sabor amargo en la boca.
“Me alegra que hayamos podido rescatar algo, pero no se tienen coches como ese muy a menudo”, lamentó Bell. “Cuando los tienes, debes aprovecharlos, así que fue un día decepcionante”.
Así es la vida en las carreras, a veces el destino te sonríe y otras veces te da una patada en la espalda cuando menos te lo esperas. Chris Bell experimentó en carne propia la volatilidad del automovilismo, pero seguro que volverá con más fuerza la próxima vez. Cambio y fuera, destino.