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Descubre los adorables gestos innecesarios de los bebés

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Un estudio con 30 bebés de 15 meses ha demostrado que los humanos comienzan a asumir hábitos contraproducentes cuando los realizan en grupo. En los experimentos, los bebés observaron a tres personajes con formas geométricas enfrentarse a un laberinto en París. Los bebés se sorprenden cuando el tercer personaje elige al menos eficiente en lugar del eficiente, lo que sugiere un proceso mental que atribuye un valor social a la conducta menos eficaz. Los gestos inútiles, como saludar con la mano, besos y abrazos, refuerzan el vínculo con la comunidad, lo que se considera un comportamiento eficiente para fortalecer relaciones.

Los investigadores sugieren que este mecanismo también puede aplicarse en la adolescencia y la adultez, donde los retos virales o la elección de la vestimenta responden más a la integración en un grupo social que a la comodidad. Los resultados del estudio han sido comparables con otras evidencias científicas presentes en la literatura, lo que sugiere que las conductas inútiles pueden ser una señal de amistad y afiliación social.






Desarrollo de la noticia sobre el estudio de hábitos contraproducentes en bebés

Estudio revela cómo los bebés imitan hábitos contraproducentes

Saludar con la mano, decir «por favor», llevar zapatos incómodos o participar en retos virales pueden parecer comportamientos inútiles, pero un reciente estudio con 30 bebés de 15 meses ha revelado que estos gestos se vuelven aceptables cuando se realizan en un contexto social.

El estudio, llevado a cabo en París con la colaboración de Jesús Bas, investigador del Center for Batin and Cognition de la Universitat Pompeu Fabra, observó cómo los bebés cambiaban su percepción de la eficiencia al presenciar a otros individuos realizar acciones contraproducentes.

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El eficiente, el ineficiente y el imitador

En los experimentos, los bebés observaron una animación donde tres personajes debían encontrar un premio en un laberinto. El primero elegía la vía más fácil, mientras que el segundo daba vueltas innecesarias antes de llegar al objetivo. Cuando aparecía un tercer personaje, los bebés se mostraban sorprendidos si este se acercaba al ineficiente, indicando que esperaban una interacción con el eficiente.

Este fenómeno ha sido observado en numerosos estudios anteriores, donde se ha demostrado que los seres humanos tienden a esperar que las acciones se realicen de manera eficiente, minimizando el tiempo, la energía y el número de acciones involucradas.

En una segunda parte del experimento, el tercer personaje imitaba las acciones de sus compañeros, lo que llevaba a los bebés a sorprenderse cuando elegía al eficiente. Este comportamiento sugiere que los bebés atribuyen un valor social a la conducta menos eficaz, buscando una explicación a la elección del personaje ineficiente.

El camino hacia lo superfluo

Los investigadores interpretan este proceso mental como una forma de fortalecer los lazos sociales, ya que comportamientos como saludar con la mano o abrazar a amigos y familiares refuerzan la relación con la comunidad. Elena Levy, investigadora en psicología de los gestos, señala que estos gestos «tienen su propia eficiencia» al fortalecer los vínculos necesarios para la supervivencia.

Bas sugiere que este mecanismo de imitación para fortalecer la relación social puede extenderse más allá de la infancia, con ejemplos como los retos virales en adolescentes o el uso de ciertas prendas en adultos como una forma de integración en grupos específicos.

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Ventaja social

Los investigadores plantean que imitar comportamientos inútiles puede ser una señal clara de amistad, ya que indica una conexión social más profunda. Uli Sauerland, investigador del Centro Leibnitz de Lingüística General, respalda estos hallazgos y los compara con evidencias presentes en la literatura científica.

En otro estudio mencionado, se observó cómo los bebés imitaban comportamientos absurdos realizados por adultos, sugiriendo que buscan comprender y emular las acciones de quienes los rodean como una forma de interacción social.

En resumen, los bebés parecen ser capaces de detectar y valorar las acciones contraproducentes en un contexto social, lo que refuerza la idea de que la imitación de hábitos ineficientes puede ser un indicador de relaciones sociales sólidas.

Quizás deberíamos prestar más atención a la sabiduría de los bebés: realizar actividades inútiles juntos puede ser una poderosa señal de amistad y conexión social.






Resumen de la noticia

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Resumen de la noticia

Saludar con la mano, decir “por favor”, llevar los incómodos zapatos de moda, o apuntarse al último reto viral: nada de esto tiene alguna utilidad aparente. Al contrario, se trata de comportamientos claramente ineficientes. Y sin embargo, son muy frecuentes.

Un estudio con 30 bebés de 15 meses ha fotografiado el momento en el cual los humanos empiezan a considerar justificado asumir hábitos contraproducentes. A lo largo de los experimentos, los pequeños pasan del estupor inicial frente a gestos irracionales a considerarlos perfectamente aceptables.

El eficiente, el ineficiente y el imitador

En los experimentos, llevados a cabo en París, los bebés observan una animación donde deben elegir entre un personaje que actúa de manera eficiente y otro de forma ineficiente. Los bebés se sorprenden cuando el tercer personaje elige al eficiente.

Esto confirma la tendencia humana a esperar que se actúe de manera eficiente, minimizando tiempo, energía y acciones.

En la segunda parte del experimento, el tercer personaje imita a ambos, lo cual confunde a los bebés al elegir al eficiente.

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El camino hacia lo superfluo

Los bebés atribuyen un valor social a conductas menos eficaces, sugiriendo un proceso mental detrás de la adopción de gestos inútiles que refuerzan el vínculo social.

Este comportamiento podría extenderse más allá de la infancia, con ejemplos como los retos virales en adolescentes o el vestir de cierta forma en adultos como forma de integración social.

Ventaja social

Imitar gestos inútiles como saludar con la mano o besar refuerza el vínculo social con los padres y la comunidad de pertenencia.

Los bebés interpretan la conducta inútil como una señal de amistad.

En conclusión, los bebés pueden enseñarnos que realizar acciones superfluas juntos es una clara señal de amistad.

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