Medio Ambiente
Descubre los secretos ocultos de las plantas
Resumen de la noticia
¿Qué?
La bióloga Rosa Porcel recopila saberes y anécdotas sobre plantas en el libro ‘Eso no estaba en mi libro de botánica’.
¿Por qué?
El libro destaca la importancia de prestar atención al mundo de las plantas y su historia.
¿Cómo?
Porcel menciona curiosidades como la diferencia entre la canela auténtica y la falsa, la relación entre plantas y hechos históricos, y el uso de plantas en crímenes.
¿Cuándo?
La noticia fue publicada el martes, 5 de enero 2021.
¿Dónde?
El contenido se enfoca en la recopilación de conocimientos botánicos de Rosa Porcel.
Martes, 5 de enero 2021, 19:06
Las caminatas infantiles por senderos flanqueados de ortigas nos enseñaron a reconocer desde lejos aquellas hojas dentadas; cuántas pequeñas pantorrillas arañadas y escocidas, aquello sí que era aprender por la experiencia… Muy cerca a veces, unas misteriosas flores amarillas que los padres aconsejaban no tocar, pues de lo contrario nos orinaríamos sin remedio esa misma noche. ‘Meacamas‘ los llamaban, y así seguimos, traspasando ese ‘conocimiento‘ de generación en generación. Aunque no sepamos que el nombre de esa planta es diente de león (‘Taraxacum officinale‘), también achicoria amarga. Y que es la misma, una vez seca, que la que agarramos por el tallo para soplar la bolita de pelusa (vilano se llama), y que el viento la lleve donde quiera… En realidad, estamos ayudando a diseminar las semillas de la planta. Y, efectivamente, es el origen de las estrellitas algodonadas que tanto nos alegran cuando llegan flotando hasta nosotros, esas que llamamos ‘abuelitos‘.
Para los amantes de las plantas, la bióloga Rosa Porcel (Granada, 1976) recopila en ‘Eso no estaba en mi libro de botánica‘ (ed. Guadalmazán) un buen número de saberes y anécdotas que nos introducen en un mundo casi totalmente desconocido para la mayoría, y al que deberíamos prestar más atención: «Detrás de cada brote verde, de cada flor y de cada raíz hay una historia increíble», promete la doctora en bioquímica y biología molecular, que ha trabajado para el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) estudiando, entre otros asuntos, algo tan relevante en el actual escenario de crisis climática como la tolerancia de las plantas a sequía y salinidad.
Cabalgando sobre escobas
Pero hablamos de plantas, como la que nos proporciona la canela. La autora desvela que la gran mayoría de la que consumimos molida en España es en realidad una falsa canela de origen chino, conocida como Casia, que nada tiene que ver con la planta auténtica, la variedad Ceilán (Sri Lanka). «Su sabor y aspecto no son tan delicados, y además contiene una cantidad más elevada de cumarina, una molécula vegetal que, pese a tener propiedades medicinales interesantes, puede ser muy tóxica para el hígado, hasta el punto de que las agencias europeas de salud advierten del peligro de tomar incluso bajas dosis». Recomienda Porcel comprar Ceilán en rama y molerla en casa. Para distinguirlas: la falsa se enrolla como las volutas de una columna jónica, mientras que la auténtica lo hace sobre sí misma, como un puro o un barquillo.
En el libro hacen sus aparición las ‘brujas’ de la Edad Media y sus remedios a base de plantas, además de rituales como sus ‘cabalgadas’ sobre escobas: «Las hacían desnudas y antes se habían untado la piel, incluidos los genitales y el ano, con ungüentos vegetales. Con el roce vigoroso del palo, les llegaban las sustancias activas de esas plantas, y dado que la mucosa que reviste la vulva y el interior de la vagina es muy permeable a muchas sustancias, los alcaloides rápidamente pasaban al torrente sanguíneo, y no me quiero ni imaginar la fiesta. No solo estaban convencidas de que volaban, sino de que habían copulado con el mismo Lucifer. Además de convencer al pueblo inculto, la misma Santa Teresa de Jesús, Baltasar Gracián, la Inquisición, clérigos, altas jerarquías de la Iglesia y hasta el Papa se lo creían también».
¿El secreto vegetal de aquella fiesta de las brujas? Extracto de beleño, belladona, mandrágora, estramonio, cicuta, cannabis… quién sabe en qué proporciones. «La diferencia entre un veneno, una medicina y un narcótico es solo la dosis», decía el químico suizo Albert Hofmann, al que Porcel cita en otro capítulo de su libro, el que sitúa a las plantas como protagonistas de las páginas de sucesos. Es el caso del británico Harold Shipman, más conocido como ‘el doctor muerte’, uno de los mayores asesinos en serie de la historia: utilizó morfina, una potente droga opiácea, para matar a unas 250 personas, el 80% mujeres, aunque solo pudiera probarse el asesinato de 15 de ellas. La hija de una de las víctimas descubrió que su madre la había desheredado poco antes de morir para otorgar todos sus bienes al médico; mandó exhumar el cadáver y al examinarlo descubrió grandes dosis de esta sustancia.
Porque las plantas no solo sirven para curar, también para matar. E, incluso, para saber quién lo hizo: «Las esporas y el polen se localizan en las fosas nasales y oídos del cadáver.No es solo que cada tipo de polen sea diferente, sino que cada hábitat tiene una combinación diferente de plantas, lo que podríamos llamar ‘huella polínica única’. Y el que la cubierta exterior del polen sea tan resistente hace que se conserve en malas condiciones ambientales. Estas partículas se adhieren al cabello, la piel, las ropas o el calzado y terminan alcanzando casi cualquier objeto, lo que las convierte en prueba esclarecedora de estudios forenses».
Las plantas son también los seres vivos más ancianos. En el parque nacional de Fulufjället (Noruega) se encuentra Old Tjikko, un falso abeto de la especie ‘Picea abies’. «Solo mide 5 metros, pero podría contar hechos de hace más de 9.550 años –explica la autora–. Durante miles de años su aspecto fue el de un arbusto joven o atrofiado, pero en el siglo XX, el calentamiento global hizo que creciera con apariencia de árbol normal. Hay visitas guiadas para verlo. Me sobrecojo solo de pensarlo. Un árbol de casi ¡10.000 años!, cuando los humanos éramos cazadores y recolectores».
Sufren de estrés y saben hacerse las muertas…hasta que resucitan
Podemos hablar aquí de enemigos con nombres tan temibles como ‘Botrytis cinerea’, y su apodo no menos intimidante, el moho gris, plaga que asola los campos de vides, entre otros cultivos, pero que, en algunos casos, gracias a la pericia de los agricultores, se ha convertido precisamente en ‘superpoder’: si uvas maduras…
Resumen de la noticia sobre plantas:
Las plantas son seres fascinantes que albergan historias increíbles detrás de cada brote verde. En el libro ‘Eso no estaba en mi libro de botánica’, la bióloga Rosa Porcel recopila saberes y anécdotas que nos sumergen en un mundo desconocido para la mayoría. Desde la falsa canela china hasta las ‘brujas’ de la Edad Media que utilizaban plantas en sus rituales, el libro nos introduce en un universo botánico apasionante.
Las plantas son capaces de matar y curar, y su estudio en el ámbito forense revela información valiosa para resolver crímenes. Además, son los seres vivos más antiguos del planeta, como el falso abeto Old Tjikko, que cuenta con casi 10,000 años de edad en el parque nacional de Fulufjället en Noruega.
Las plantas también tienen habilidades sorprendentes para sobrevivir al estrés, como la capacidad de resucitar tras períodos de sequía extrema. Existen plantas de resurrección, como la rosa de Jericó, que pueden volver a la vida cuando detectan humedad.
Implicaciones futuras
El estudio detallado de las plantas y sus propiedades puede conducir a descubrimientos beneficiosos para la medicina, la alimentación y la resolución de crímenes. Además, entender cómo las plantas sobreviven al estrés puede inspirar nuevas estrategias para enfrentar desafíos ambientales.
Reflexión final
Las plantas son seres asombrosos que encierran un mundo de misterios y sorpresas. Al profundizar en su conocimiento, podemos ampliar nuestra comprensión de la naturaleza y apreciar la belleza y la complejidad de la vida vegetal.