Política
El Gobierno de las Islas Baleares certifica la calidad de las mascarillas y lo presenta en Europa
En el expediente que se envió desde Baleares a la Unión Europea, para que se hiciera cargo del pago de la factura de 3,7 millones de euros por la compra de las mascarillas que fueron rechazadas porque no servían para proteger al personal sanitario, no existe la más mínima mención al estudio técnico que cuestionaba la calidad del material. Sin embargo, sí se incluyó el polémico certificado que firmó, tres meses después de recibirse el resultado del estudio de las tapabocas, en el que se mostraba la satisfacción del Govern balear por el tipo de material que se había recibido de la empresa de la trama Koldo. Este documento está fechado en el mes de octubre del año 2020 y se redacta, como mínimo, dos meses después de que el Ib Salut ya tuviera conocimiento de que las mascarillas, por las que se abonaron 3,7 millones de euros, no se podían utilizar. De hecho, el material fue retirado y se depositó en un almacén. En estos momentos es un material caducado.
Los actuales gestores de la sanidad balear han tenido acceso a todos los documentos que fueron enviados en la tramitación para obtener la financiación europea, que finalmente se consiguió. Entre los documentos no aparece el documento que detalla la estudio técnico que certifica la mala calidad de las mascarillas fabricadas en China. En cambio, si se envió a Europa el polémico certificado de satisfacción, publicado en la edición de este viernes de este periódico, que permitió a las empresas de la trama continuar contratando con la administración.
Este certificado oficial con el membrete oficial de la conselleria de Salut lo firma Antonio Mascaró Crespí, que en esa fecha ocupaba el cargo de subdirector de compras y logística del Servei de Salut de Balears. En el documento certifica que no se ha detectado «ninguna incidencia» con respecto a la compra con la sociedad Gestión y Apoyo a Empresas, que es la matriz sobre la que pivota todo este caso de corrupción. En este documento oficial no se hace la más mínima mención a que todo el material recibido del entramado de Koldo no se pudo facilitar al personal médico, porque su capacidad de protección ante la covid era insuficiente. Mascaró ocupó este cargo de máxima responsabilidad durante ocho años. En 2023 fue cesado. Durante el mandato socialista fue el responsable de definir la política de compras y aprovisionamiento del servicio de salud. Al mismo tiempo, entre otras muchas funciones, se encargó de coordinar la logística de la campaña de vacunación contra el virus.
Desarrollo de noticia sobre compra de mascarillas en Baleares
En el expediente que se envió desde Baleares a la Unión Europea, para que se hiciera cargo del pago de la factura de 3,7 millones de euros por la compra de las mascarillas que fueron rechazadas porque no servían para proteger al personal sanitario, no existe la más mínima mención al estudio técnico que cuestionaba la calidad del material. Sin embargo, sí se incluyó el polémico certificado que firmó, tres meses después de recibirse el resultado del estudio de las tapabocas, en el que se mostraba la satisfacción del Govern balear por el tipo de material que se había recibido de la empresa de la trama Koldo. Este documento está fechado en el mes de octubre del año 2020 y se redacta, como mínimo, dos meses después de que el Ib Salut ya tuviera conocimiento de que las mascarillas, por las que se abonaron 3,7 millones de euros, no se podían utilizar. De hecho, el material fue retirado y se depositó en un almacén. En estos momentos es un material caducado.
Los actuales gestores de la sanidad balear han tenido acceso a todos los documentos que fueron enviados en la tramitación para obtener la financiación europea, que finalmente se consiguió. Entre los documentos no aparece el documento que detalla la estudio técnico que certifica la mala calidad de las mascarillas fabricadas en China. En cambio, si se envió a Europa el polémico certificado de satisfacción, publicado en la edición de este viernes de este periódico, que permitió a las empresas de la trama continuar contratando con la administración.
Este certificado oficial con el membrete oficial de la conselleria de Salut lo firma Antonio Mascaró Crespí, que en esa fecha ocupaba el cargo de subdirector de compras y logística del Servei de Salut de Balears. En el documento certifica que no se ha detectado «ninguna incidencia» con respecto a la compra con la sociedad Gestión y Apoyo a Empresas, que es la matriz sobre la que pivota todo este caso de corrupción. En este documento oficial no se hace la más mínima mención a que todo el material recibido del entramado de Koldo no se pudo facilitar al personal médico, porque su capacidad de protección ante la covid era insuficiente. Mascaró ocupó este cargo de máxima responsabilidad durante ocho años. En 2023 fue cesado. Durante el mandato socialista fue el responsable de definir la política de compras y aprovisionamiento del servicio de salud. Al mismo tiempo, entre otras muchas funciones, se encargó de coordinar la logística de la campaña de vacunación contra el virus.
Resumen de la noticia:
- El Gobierno de Baleares envió a la Unión Europea una factura de 3,7 millones de euros por la compra de mascarillas ineficaces para proteger al personal sanitario.
- En el expediente no se mencionó el estudio técnico que cuestionaba la calidad del material, pero sí se incluyó un certificado de satisfacción firmado tres meses después de conocerse el resultado del estudio.
- El material fue retirado y depositado en un almacén, siendo ahora considerado como caducado.
- Los actuales gestores de la sanidad balear tuvieron acceso a todos los documentos, sin encontrar el estudio técnico que certificaba la mala calidad de las mascarillas, pero sí enviaron el polémico certificado de satisfacción a Europa.
- El certificado fue firmado por Antonio Mascaró Crespí, quien ocupaba el cargo de subdirector de compras y logística del Servei de Salut de Balears, y no mencionaba las deficiencias del material recibido de la trama Koldo.
Implicaciones futuras:
La falta de transparencia en la gestión de compras de material sanitario podría poner en riesgo la confianza de la población en las instituciones de salud y generar dudas sobre la eficacia de las medidas tomadas durante la pandemia.
Reflexión final:
Es crucial para la integridad y eficacia de los sistemas de salud pública garantizar la calidad y seguridad de los productos adquiridos, así como la transparencia en los procesos de compra y evaluación de proveedores.