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El misterio del satélite perdido de 2.000 kilos: ¿Dónde está ahora?

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La Agencia Espacial Europea (ESA) ha confirmado que el satélite Heritage ERS-2, ya en desuso, ha reentrado este miércoles en la atmósfera terrestre, sobre el océano Pacífico, entre Alaska y Hawái. Según la agencia, no se han reportado daños materiales.

Cuando el satélite alcanzó unos 80 kilómetros respecto a la Tierra, empezó a romperse en pedazos y se cree que la mayoría de esos pedazos se ha quemado completamente. Los riesgos asociados a las reentradas de satélites son muy bajos, recuerda la ESA.

Algunos pequeños fragmentos podrían haber sobrevivido, aunque es pronto para saberlo; si fuera así habrían caído al mar.

Según este experto, se ven objetos similares en tamaño o más grandes que ERS-2 reingresando a la atmósfera varias veces al año.

El ERS-2 se lanzó en 1995 siguiendo los pasos de su satélite hermano, el ERS-1, lanzado cuatro años antes. En ese momento, los dos eran los satélites de observación de la Tierra más sofisticados jamás desarrollados, según la ESA.

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En 2011, la agencia retiró el ERS-2 y comenzó el proceso de reentrada controlada del satélite.

Redujo así su altitud de unos 785 kilómetros a 573 kilómetros para minimizar el riesgo de colisión con otros satélites; asimismo, se aseguró que todas las baterías y sistemas presurizados se vaciaran o se volvieran seguros, y que se apagaran los sistemas electrónicos.

Después de 13 años de degradación orbital, ahora llegó el momento de que este satélite entrara en la atmósfera de forma natural (no controlada) para desintegrarse, lo que ha ocurrido este miércoles.

Durante su vida útil, tanto ERS-2 como el ERS-1 recopilaron gran cantidad de datos sobre la disminución del hielo polar, los cambios en la superficie terrestre, el aumento del nivel del mar, el calentamiento de los océanos y la química atmosférica.

Además, se utilizaron para vigilar catástrofes naturales, como graves inundaciones y terremotos en lugares remotos.

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Reentrada del satélite Heritage ERS-2 en la atmósfera terrestre

Reentrada del satélite Heritage ERS-2 en la atmósfera terrestre

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha confirmado que el satélite Heritage ERS-2, ya en desuso, ha reentrado este miércoles en la atmósfera terrestre, sobre el océano Pacífico, entre Alaska y Hawái. Según la agencia, no se han reportado daños materiales.

«Tenemos confirmación de la reentrada atmosférica del ERS-2 a las 17.17 GMT [las 18.17 hora peninsular española]», con más o menos un minuto de incertidumbre sobre el océano Pacífico norte entre Alaska y Hawái, señala la ESA en sus cuentas en X.

La Oficina de Desechos Espaciales de la ESA, junto a otros socios internacionales, han estado haciendo un seguimiento de la degradación orbital de este satélite y de su reentrada natural en la atmósfera para desintegrarse tras finalizar su vida útil.

Roto en pedazos

Cuando el satélite alcanzó unos 80 kilómetros respecto a la Tierra, empezó a romperse en pedazos y se cree que la mayoría de esos pedazos se ha quemado completamente. Los riesgos asociados a las reentradas de satélites son muy bajos, recuerda la ESA.

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Algunos pequeños fragmentos podrían haber sobrevivido, aunque es pronto para saberlo; si fuera así habrían caído al mar.

«El reingreso incontrolado a la atmósfera ha sido durante mucho tiempo un método común para deshacerse de objetos espaciales al final de su misión», ha dicho en un comunicado Tim Flohrer, jefe de la Oficina de Desechos Espaciales de la ESA.

Según este experto, se ven objetos similares en tamaño o más grandes que ERS-2 reingresando a la atmósfera varias veces al año.

«Miles de toneladas de objetos espaciales»

«En los 67 años de vuelos espaciales, miles de toneladas de objetos espaciales artificiales han vuelto a entrar en la atmósfera. Las piezas que llegan a la superficie rara vez han causado daños y nunca ha habido un informe confirmado de lesiones humanas».

El ERS-2 se lanzó en 1995 siguiendo los pasos de su satélite hermano, el ERS-1, lanzado cuatro años antes. En ese momento, los dos eran los satélites de observación de la Tierra más sofisticados jamás desarrollados, según la ESA.

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En 2011, la agencia retiró el ERS-2 y comenzó el proceso de reentrada controlada del satélite.

Redujo así su altitud de unos 785 kilómetros a 573 kilómetros para minimizar el riesgo de colisión con otros satélites; asimismo, se aseguró que todas las baterías y sistemas presurizados se vaciaran o se volvieran seguros, y que se apagaran los sistemas electrónicos.

Cambios y las catástrofes naturales

De este modo se restringió el peligro de que una avería interna hiciera que el satélite se rompiera en pedazos mientras aún se encontraba a una altitud utilizada por los satélites activos.

Después de 13 años de degradación orbital, ahora llegó el momento de que este satélite entrara en la atmósfera de forma natural (no controlada) para desintegrarse, lo que ha ocurrido este miércoles.

Durante su vida útil, tanto ERS-2 como el ERS-1 recopilaron gran cantidad de datos sobre la disminución del hielo polar, los cambios en la superficie terrestre, el aumento del nivel del mar, el calentamiento de los océanos y la química atmosférica.

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Además, se utilizaron para vigilar catástrofes naturales, como graves inundaciones y terremotos en lugares remotos.






Resumen de noticia

Resumen de la noticia

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha confirmado que el satélite Heritage ERS-2, ya en desuso, ha reentrado este miércoles en la atmósfera terrestre, sobre el océano Pacífico, entre Alaska y Hawái. Según la agencia, no se han reportado daños materiales.

Roto en pedazos

Cuando el satélite alcanzó unos 80 kilómetros respecto a la Tierra, empezó a romperse en pedazos y se cree que la mayoría de esos pedazos se ha quemado completamente. Los riesgos asociados a las reentradas de satélites son muy bajos, recuerda la ESA.

Algunos pequeños fragmentos podrían haber sobrevivido, aunque es pronto para saberlo; si fuera así habrían caído al mar.

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El reingreso incontrolado a la atmósfera ha sido durante mucho tiempo un método común para deshacerse de objetos espaciales al final de su misión, ha dicho en un comunicado Tim Flohrer, jefe de la Oficina de Desechos Espaciales de la ESA.

«Miles de toneladas de objetos espaciales»

«En los 67 años de vuelos espaciales, miles de toneladas de objetos espaciales artificiales han vuelto a entrar en la atmósfera. Las piezas que llegan a la superficie rara vez han causado daños y nunca ha habido un informe confirmado de lesiones humanas».

El ERS-2 se lanzó en 1995 siguiendo los pasos de su satélite hermano, el ERS-1, lanzado cuatro años antes. En 2011, la agencia retiró el ERS-2 y comenzó el proceso de reentrada controlada del satélite.

Después de 13 años de degradación orbital, ahora llegó el momento de que este satélite entrara en la atmósfera de forma natural (no controlada) para desintegrarse, lo que ha ocurrido este miércoles.

Durante su vida útil, tanto ERS-2 como el ERS-1 recopilaron gran cantidad de datos sobre la disminución del hielo polar, los cambios en la superficie terrestre, el aumento del nivel del mar, el calentamiento de los océanos y la química atmosférica.

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Además, se utilizaron para vigilar catástrofes naturales, como graves inundaciones y terremotos en lugares remotos.


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