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Elon Musk demanda a OpenAI por priorizar beneficios económicos sobre la humanidad.

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OpenAI está enfrentando una semana complicada, ya que ha sido demandada en varios casos por presunta violación de derechos de autor, incumplimiento de acuerdos contractuales y prácticas desleales. El último en demandar a la compañía fue Elon Musk, acusando a OpenAI, su consejero delegado Sam Altman y su presidente Greg Brockman de incumplir un pacto fundacional. Musk afirma que OpenAI se ha convertido en una filial de hecho de Microsoft, lo que va en contra del acuerdo inicial de la compañía.

Además, OpenAI está enfrentando otras demandas de medios de comunicación como The Intercept, Raw Story y AlterNet, acusando a la empresa de utilizar contenidos protegidos sin autorización para entrenar su modelo de IA. Por otro lado, la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos está investigando a OpenAI desde noviembre, luego de que destituyeran temporalmente a Altman por supuestas comunicaciones no transparentes con los inversores.






Semana complicada para OpenAI

Semana complicada para OpenAI

En los últimos días, la compañía responsable de ChatGPT, OpenAI, ha sido demandada en hasta cuatro casos distintos que van desde la presunta violación de los derechos de autor al incumplimiento de acuerdos contractuales y prácticas desleales. El último en acudir a la vía judicial ha sido Elon Musk, quien presentó una denuncia contra OpenAI, su consejero delegado Sam Altman, y su presidente Greg Brockman, acusándoles de incumplir el pacto que cerraron al fundar juntos este laboratorio de Inteligencia Artificial (IA) en 2015.

En sus inicios, la ‘startup’ se definió como una organización de código abierto y sin ánimo de lucro cuya misión era abogar por el desarrollo de esta tecnología en beneficio de la humanidad. Sin embargo, con el paso del tiempo, la empresa ha experimentado importantes cambios, como la inversión de 1.000 millones de dólares por parte de Microsoft en 2019 y la posterior integración de la IA generativa en su negocio. Esto ha llevado a OpenAI a convertirse en una subsidiaria de facto de código cerrado de Microsoft, lo que ha generado controversia y descontento, especialmente por parte de Elon Musk.

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El magnate tecnológico considera que OpenAI ha alcanzado el umbral de la Inteligencia Artificial General, un concepto que preocupa a Silicon Valley y que plantea un escenario en el que las máquinas superan las capacidades humanas. Musk afirma que el hecho de que esta IAG no sea de acceso abierto representa un peligro para la sociedad y va en contra del acuerdo fundacional de la compañía.

Medios contra OpenAI

Además de la demanda presentada por Elon Musk, OpenAI también enfrenta otros litigios relacionados con la presunta infracción de derechos de autor. Tres medios de comunicación, The Intercept, Raw Story y AlterNet, han demandado a la compañía alegando que esta utiliza sin consentimiento ni retribución económica contenidos protegidos, como artículos periodísticos, para entrenar su modelo de IA. Estas demandas han generado un debate sobre la ética y legalidad de utilizar contenido protegido para el desarrollo de tecnologías de IA.

Estas no son las primeras demandas de este tipo contra OpenAI. A finales de diciembre, The New York Times presentó una demanda similar contra la compañía y Microsoft, acusándolas de copiar ilegalmente millones de sus artículos para entrenar el modelo de lenguaje de ChatGPT. La Asociación Medios de Información en España también ha apoyado estas demandas por el uso indebido de contenidos periodísticos.

En respuesta a estas acusaciones, Sam Altman ha manifestado la disposición de OpenAI a pagar por la información y a llegar a acuerdos con los medios de comunicación para utilizar sus contenidos de manera legal y ética.

Investigación abierta

Además de los litigios antes mencionados, se ha sabido que la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC) está investigando a OpenAI desde noviembre del año pasado. Esta investigación se inició tras la destitución sorpresiva de Sam Altman como consejero delegado de la compañía, acusado de no ser sincero en sus comunicaciones. Tras las quejas de empleados y accionistas, Altman fue restituido y se anunció un nuevo consejo de administración temporal. La SEC busca determinar si se engañó a los inversores y se espera que OpenAI anuncie los nuevos miembros de la junta durante el mes de marzo.

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En conclusión, la semana complicada para OpenAI ha puesto de manifiesto los desafíos legales, éticos y de transparencia que enfrenta la empresa en su camino hacia el desarrollo seguro y responsable de la Inteligencia Artificial. Los litigios, las investigaciones y las acusaciones de violación de derechos de autor han generado un intenso debate en la comunidad tecnológica y entre los medios de comunicación, destacando la importancia de establecer normas claras y éticas en el uso de la IA y el tratamiento de la información. OpenAI se encuentra en una encrucijada crucial que definirá su futuro y su reputación en la industria.






Resumen de noticia

Resumen de noticia

Semana complicada para OpenAI. En los últimos días, la compañía responsable de ChatGPT ha sido demandada en hasta cuatro casos distintos que van desde la presunta violación de los derechos de autor al incumplimiento de acuerdos contractuales y prácticas desleales.

El último en acudir a la vía judicial ha sido Elon Musk. Este jueves, el magnate tecnológico presentó una denuncia contra OpenAI, su consejero delegado, Sam Altman, y su presidente, Greg Brockman, acusándoles de incumplir el pacto que cerraron al fundar juntos este laboratorio de inteligencia artificial (IA) en 2015.

En sus inicios, la ‘startup’ se definió como una organización de código abierto y sin ánimo de lucro cuya misión era abogar por el desarrollo de esta tecnología en «beneficio de la humanidad». Musk abandonó el consejo de administración de OpenAI en 2018. Un año después, la empresa puso a Altman al frente y abrió una filial con ánimo de lucro.

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2019 fue un año de importantes cambios para OpenAI. Y es que Microsoft invirtió 1.000 millones de dólares en ella. A principios de 2023, y con ChatGPT convertido ya en un fenómeno global, el gigante informático añadió otros 10.000 millones a su inversión e integró la IA generativa en su negocio, estrategia que le ha permitido superar a Apple para convertirse en la compañía más valiosa del mundo.

Para el hombre más rico del mundo, priorizar la búsqueda de beneficios al desarrollo seguro de la IA supone una violación de su acuerdo fundacional. «OpenAI se ha transformado en una filial de facto de código cerrado de la mayor empresa tecnológica del mundo: Microsoft», señala la demanda.

La demanda de Musk tiene otra razón de ser. Y es que en ella, el magnate afirma que OpenAI ha alcanzado el umbral de la Inteligencia Artificial General, un concepto que obsesiona a Silicon Valley y que imagina un escenario en el que las máquinas superan las capacidades humanas. Musk considera que el hecho de que esa IAG no sea de acceso abierto supone un peligro.

Medios contra OpenAI

OpenAI afronta otros litigios. El miércoles se supo que otros tres medios de comunicación han demandado a la compañía, alegando que infringe los derechos de autor al usar sin consentimiento ni retribución económica contenidos protegidos como sus artículos para entrenar su modelo de IA.

No es el primer así y tampoco será el último. A finales de diciembre, The New York Times presentó una demanda similar contra OpenAI y también contra Microsoft acusándolas de «copiar ilegalmente» millones de sus artículos para entrenar el modelo de lenguaje que permite al popular chatbot responder a las preguntas de los usuarios.

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Preguntado por ello, Altman explicó en Davos que OpenAI está «dispuesta a pagar por la información (…) por utilizar los textos que entrenan nuestros modelos algorítmicos».

Investigación abierta

Esta semana también se ha sabido que la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC) investiga a OpenAI desde el pasado noviembre, como adelantó The Wall Street Journal. La SEC quiere determinar si se engañó a los inversores.


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