Arte
Unamuno en Fuerteventura: Exiliado en la isla acamellada
Atribuciones:
Fecha: Domingo, 10 de marzo 2024
Resumen:
Qué: Miguel de Unamuno pasó cuatro meses en Fuerteventura durante un destierro, inspirándose en la isla y sus paisajes para su obra poética.
Cómo: El escritor describió la isla como un balneario y fuente de inspiración para su libro de poesía.
Por qué: Fuerteventura rompió estereotipos sobre la isla y sus habitantes a través de las obras de Unamuno.
Explorando Fuerteventura a través de los ojos de Unamuno
**Fuerteventura** se llega llorando y se sale llorando. Esta frase atribuida a **Unamuno** resume a la perfección los cuatro meses que el escritor pasó en la isla. Lo que en principio aparentaba un duro castigo fue un rencuentro con el tiempo, para volver a sus lecturas, un reposo necesario para el alma encendida del literato. Un encuentro con el sol y el mar en la «eterna primavera» majorera. Nuevos amigos, excursiones en barca o en camello, donde descubrió los paisajes y las gentes que la isla le ofrecía. Una tierra desolada condenada a la supervivencia, «desnuda, sedienta, esquelética». «En mi vida he dormido mejor, en mi vida he digerido mejor mis íntimas inquietudes». Aquella isla lejana y olvidada fue su balneario y la inspiración para uno de sus mejores libros de poesía «De **Fuerteventura** a **París**. Un diario íntimo de confinamiento y destierro». Sonetos escritos mayoritariamente en la isla, publicado en **París** a los pocos meses de finalizar su aventura canaria. Si **Fuerteventura** fue un bálsamo para **Unamuno**, este libro fue una bendición para la isla, ya que rompió los estereotipos que de ella y sus gentes existían.
Aunque prometió volver y su voluntad era ser enterrado en la Isla, jamás regresaría, pero el recuerdo de las áridas montañas majoreras le acompañaría de por vida. **»¿Cuándo volveré a ver esas peladas montañas desde la mar en una barquita de hormiga?»**
Este recorrido visual con fragmentos de la obra de **Unamuno**, nos trasladan a la luz, los paisajes y el silencio, de los que el autor se enamoró durante su destierro.
La **Montaña Quemada** se erige como un enclave natural de la isla de **Fuerteventura**. **«Oh, la trágica sed de la Montaña Quemada bajo el sol que se reía. Ni llorar su dolor ella podía; cenizas de volcán visten su entraña…»**
**Montaña Quemada**, que alberga el monumento que **Fuerteventura** encargo al escultor **Juan Borges** para homenajear a **Miguel de Unamuno**: **«Mandaría que me enterrasen en lo alto de la Montaña Quemada o al lado de ese mar; junto a aquel peñasco al que solía ir a soñar…»**
**Montaña del Frontón**: **«Ruina de volcán esta montaña por la sed descarnada y tan desnuda, que la desolación contempla muda de esta isla sufrida y ermitaña…»**
**Montaña de Arena**. Es el volcán más joven de la isla y el emblema del **Malpaís de la arena**.
Unamuno en Fuerteventura: Un Destierro Inspirador
En Fuerteventura, Unamuno encontró un refugio inesperado que lo inspiró durante cuatro meses. Aunque inicialmente fue un castigo, se convirtió en un reencuentro con el tiempo y la tranquilidad. Su experiencia en la isla fue plasmada en su obra «De Fuerteventura a París», rompiendo estereotipos sobre la isla y sus habitantes.
El monumento en la Montaña Quemada honra su legado, reflejando la profunda conexión que sentía con el lugar. A pesar de su promesa de regresar, el recuerdo de las montañas majoreras lo acompañó de por vida.
Fragmentos de la Obra de Unamuno en Imágenes
La Montaña Quemada, un lugar de belleza natural donde Unamuno encontró paz y inspiración.
El monumento en la Montaña Quemada, un homenaje al legado de Unamuno en Fuerteventura.
Reflexión Final
El viaje de Unamuno a Fuerteventura no solo fue un destierro físico, sino también un viaje interior que lo llevó a nuevas inspiraciones y descubrimientos. Su legado perdura en la isla y en su obra, recordándonos la importancia de la conexión con la naturaleza y la búsqueda de la paz interior.